Calaveras

While we’re crafting costumes and stocking up on candy for Halloween, we’re also looking forward to celebrating the Day of the Dead in this household. Among the beautiful Mexican traditions around this time of the year, the (literary) Calaveras are probably one of the most fun and creative expressions that really capture the spirit of this holiday.

Like I mentioned in my last post about the Day of the Dead, the Calaveras are short rhyming poems in “memory” of a person as if they were already deceased. Calaveras about public figures and politicians are often published in newspapers at this time to satirize or criticize them.  More often, though, Mexicans come up with these playful rhymes to tease their friends or family members.

This year my family in Mexico is getting together at my mom’s house on November 2nd to have a party she called a “Velación de Ánimas”–think of a festive wake. She already set up an ofrenda in the living room, as we did every year, but this time the attendees are bringing pictures of other family members that are no longer here. They are planning on having a night to remember by celebrating the lives of those who are dearly missed.

For this occasion, Uncle Jesús and Aunt Maye wrote these Calaveras with a note attached: “Familia querida, tengan presente que los ausentes no mueren mientras los recordemos y todos los que adelantaron el camino permanecen con nosotros en nuestras mentes y corazones. ¡Y a bailar y disfrutar antes de que el mundo se vaya a acabar!” (Dear family, keep in mind that the missing ones do not die as long as we remember them, and all of those that got ahead in the road are still with us in our minds and hearts. Let’s dance and enjoy before this world is all gone!)

By Jesús Bravo

Estaban todos los Pérez
recordando a sus difuntos
y qué mejor ocasión
que disfrutar todos juntos.

Conchita tuvo la idea,
no fueron los convocados,
ni siquiera la zalea
pues estaban cafeteados.

“Ya será para la otra”,
dijo Chucho y no mintió:
“Está por llegar mi nieto,
el chamaco nos ancló”.

Chata, Jaime y Miguelón
estarán en gran bailongo,
La Chata seguro dijo:
“Pero ahora, ¿qué me pongo?”

Don Chava con la tía Emilia
ya están juntos en el cielo,
como siempre un gran ejemplo
de lo que es su gran familia.

María Elena y Don Jesús,
caray, cómo los extraño.
Casi me tocó el cabús,
los recuerdo año tras año.

Jorge no podía faltar
con todo y su eterno “pero”,
cómo me haces falta hermano,
ya no estás, pero te quiero.

By María Elena (Maye) Bravo

En la tumba fría está
Conchita, la gran viajera,
planeando a donde irá
la intrépida aventurera.

La Muerte tilica y flaca
le dice con mucho gusto:
“Prepara ya tu petaca
pues te morirás del susto”.

Adelina ya descansa,
voló hacia el otro confín.
El consultorio no le cansa,
pero le llegó su fin.

La Parca llamó al Ingeniero
y él le dijo: “¡No voy!”
El Chavo pidió primero
sus pistolas de cowboy.

Miguel ya está descansando
y desde la tumba misma
seguro estará gritando:
“¡Saludos desde la marisma!”

A Marcela la Calaca preguntó:
“¿A dónde crees que vais?”
Y ella sin dudar contestó:
“Contigo, ¡y lleva también a la Flais!”

A la Huesuda un día
Emilia chilaquiles invitó,
con ese platillo la Tía
a todos nos conquistó.

Diana Ruth tuvo un bebito
y ella murió de alegría.
Ahora cambia pañales,
cantándole a su angelito.

Todos estaban felices
con la llegada del crío,
hoy están viendo las flores
por el lado de las raices.

La Pelona se llevó
a la Guille sin tardanza,
pues por cuidar a Sofía
el tiempo ya no le alcanza.

En el cementerio espera
nuestra amada Chata Pacho,
que desde aquí le mandemos
un beso y un apapacho.

Don Chava con sus hermanas
hacen el día llevadero,
La China tocando al piano:
“Barrilito Cervecero”.

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